En el patio de mi lugar de práctica profesional, vi a un anciano jardinero caminando en su minimundo. Me quede observándolo y no pude evitar tomar mi cuaderno de notas y escribir:
Aquel anciano de manos duras,
En su microcosmos único.
Va hacia allá, llega aca
Un reflejo de vida
En su desdichada mirada.
Cree ser invisible,
tal hoja en un árbol
Curioso enfrenta sus ojos a los míos,
"¿Por qué me observa?" Se debe preguntar
Solo me asombro de su sencillez,
Su canción en silencio
Que esucho, escucho con fervor.
A mi costado izquierdo,
deja sus extremidades de trabajo
entre ellos unos zapatos café
donde su pie invisible,
muestra su tamaño.
Su carretilla,
conteniendo su esfuerzo
guantes,
envolviendo su responsabilidad.
Su don de observar,
determinar donde trabajar
paciencia gigante
impulso domado
paso a paso,
se acerca a su meta:
vivir este y el siguiente momento".
Benjamín Podlech





