martes, 20 de diciembre de 2011

Aquel Anciano de Manos Duras




En el patio de mi lugar de práctica profesional, vi a un anciano jardinero caminando en su minimundo. Me quede observándolo y no pude evitar tomar mi cuaderno de notas y escribir:

"Observo, tal errante en su camino
Aquel anciano de manos duras,
En su microcosmos único.
Va hacia allá, llega aca
Un reflejo de vida
En su desdichada mirada. 


Cree ser invisible,
tal hoja en un árbol 
Curioso enfrenta sus ojos a los míos,
"¿Por qué me observa?" Se debe preguntar
Solo me asombro de su sencillez,
Su canción en silencio
Que esucho, escucho con fervor.


A mi costado izquierdo,
deja sus extremidades de trabajo
entre ellos unos zapatos café
donde su pie invisible,
muestra su tamaño.


Su carretilla,
conteniendo su esfuerzo
guantes,
envolviendo su responsabilidad.


Su don de observar,
determinar donde trabajar
paciencia gigante
impulso domado
paso a paso,
se acerca a su meta:
vivir este y el siguiente momento".



Benjamín Podlech

lunes, 12 de diciembre de 2011

Vidaverso



Posterior a la oportunidad de escuchar en vivo y en directo al gran poeta Justo Padrón, quedo una semilla de inspiración, de recitar o intentar expresar lo indecible, aquello que el poeta muestra con el verso.


Estos versos fueron escritos sin editarlos, sin necesariamente tener un nexo que los conecte, pero tal cual surgieron, se los comparto. Espero que les guste. 



"Esa brisa de luz
que en perpetua sincronía
viaja en su bote 
hacia lo más misterioso

Ese pasar con metáforas,
donde la palabra se vuelve arte
y el arte se vuelve indescriptible
una ventana de certeza,
sol de incerteza

Imágenes para comunicar
como un tocadiscos antiguo,
se observa la velocidad
sientes las notas,
te rodean como una seda
plasmando en tú cuerpo
esa sinfonía que solo tu conoces.

Aquel baile siempre nuevo
improvisado sin aviso,
guiándote como tal padre
hacia el siguiente paso
sin dudas, sin certezas
como río hacia el mar
se fluye en esa pista de la vida

Pido permiso, para no caer en el cliché
plantar esas semillas inmutables en el tiempo
regadas sin agua, sino pasión

En mi mente, sin previo aviso, la escena se hace viva,
Tú desnuda
atrás te rodeo con mis brazos
recorro con cuidado tu cuello,
quedando en una interacción con tus hombros
los siento con mi mano,
con mi alma son besados
no te muevas, sigue quieta
que el amor en su pausa, se expresa

Viajo por aquellos hombros sin ropajes
muerdo un poco la espalda, 
tomo tú cintura
y te hablo con el mejor lenguaje
te quiero en silencio
te amo en la acción..."


Benjamín Podlech

Una Sonrisa al Dolor




Este texto fue escrito dando un consejo a una persona muy cercana, profesora de mi Universidad, que tenía pena y dolor por la soledad y el mundo. Espero que les guste.

Esa incrédula sensación que acompaña a la pena
esa incerteza de anhelar claridad, donde se siente difuso
Esa constante lágrima que no sale, pero se vive
Ese nudo, que rodea, rodea todo el cuerpo


Se mira para atrás, para consolar el presente
Se espera inevitablemente el mañana, para ser mejor que hoy
Se siente pesado el presente, que absorve energía, vitalidad que se busca pero no se encuentra.


¿Qué consuelo puede haber ante la necesidad de un abrazo, una compañía sin búsqueda de reciprocidad y una mano fuerte donde apoyarse?


Qué consejo puede expresarse, si se nació para estar acompañado. Y no por dependencia o falta de caminar por sí mismo, sino poder mirar al camino de al lado, tomarse de la mano, y vivir un poco el amor, un poco la compañia, y mucho la experiencia


"No quiero sentirme más mal, por más que sepa que es parte del aprendizaje"
Gritar sin culpa eso, expresarlo sin remordimiento.


No te voy a decir que te sientas vivo, ni que tengas paciencia y que todo es por algo
Pero si te puedo decir, llora, este dolor no se te pasará hoy. Patalea, está pena te está acompañando. Y pide cuidado y cariño, que te cansa luchar sin que se luche por ti.


Es de esas tormentas que el interior crea para uno, para mojarse, empaparse. Para luego, aprender a secarse solo, acompañado, ambas. Estás viva, estás viva, estás con un dolor desde tu esencia, que hace que nada te prenda, pero el estar no-prendido, casi inerte, es estar vivo. 

La Creatividad de ex-istir, vi-vir y ca-minar.





Benjamín Podlech

domingo, 25 de septiembre de 2011

Mi Herida/Compañera


"Ser feliz, pleno y conectado. Son estados que con mucho esfuerzo se trata de estar, llegando la mayor parte de las veces a ser ideales más que realidad.

Pero hay instancias o estados que no son hablados, sea por omisión o porque no se quiere ver, que sería el estar en el constante caminar o en proceso. Estar en constante proceso, abundan las preguntas más que las respuestas;  dudas que abren experiencias que convicciones de qué hacer. Todo se mueve más, pero desde adentro hacia afuera y no viceversa.

Y el estar en constante proceso, es un viaje al interior de uno. Donde es más parecido a una tormenta que un plácido ambiente primaveral. Y es una tormenta, porque observar el interior es adentrarse a lo que no puedes escapar, lo que no te da certezas, pero si te sientes vivo.

Ya en este mar tumultuoso, se llegan a las heridas y no se pasan por arriba o superficialmente como antes, sino que se entiende que no se trata de cicatrizarlas, sino de conocer esa herida y ojala tocarla.

Hacer la herida más propia que ajena, hay una transmutación detrás, que te hace ver de otra manera. Y en ese momento uno busca apoyo afuera. Pero se tiene que tener presente que “yo mismo soy” el mejor apoyo que se puede dar y sobre todo, uno mismo es el gestor de sus fantasmas pero también de sanarse. Y vas comprendiendo que mucho de lo que se recibe de afuera, es una carencia que no se es capaz de procesar…”




Benjamín Podlech

lunes, 12 de septiembre de 2011

Paciencia


Paciencia, la angustia se acerca mucho a veces, se esconde, pero re-aparece
Paciencia, la pena baña a veces, uno se seca, pero uno sigue humedo
Paciencia, no hay motor, uno lo prende, pero no se activa
Paciencia, aceptarlo es a veces más díficil que sentir esa pena
Paciencia, estás solo/a pero acompañado/a
Y Paciencia, estás vivo; sientes cosas; no eres insensible con el entorno, te ríes y a veces lloras, paciencia los ciclos son largos en intensidad y eternos en aprendizaje...




Benjamín Podlech

domingo, 4 de septiembre de 2011

Mi Nación



Es difícil y hasta casi imposible, considerar la identidad de un individuo desligado a la cultura y sociedad. Ahora bien la cultura y sociedad también va erigiendo su identidad que la hace propia y distinta a cada país; las fronteras naturales son un gesto pequeño de adentrarse a un mundo con leyes implícitas de comportamiento y sobre todo, de entendimiento.

Pero hay hitos que marcan a una nación.

Un terremoto que sacudió a cada chileno, que se vio afectado directamente o aquellos que afloro esa necesidad de ayudar, porque en cierta manera, nos sentimos solidarios ante las penurias extremas de compatriotas. Que se mantuvo con el rescate de 33 mineros viviendo en las entrañas de la tierra, organizándose y adaptándose; demostrando que no somos dependientes de la tecnología sino seres capaces de usar poco para hacer mucho.
La impermanencia de las situaciones siguió su curso hasta que la educación de ser un tema constante de mejoría, se transformo en “el” tema a trabajar. Los actores sociales hicieron su parte. Se manifestaron, hubo un cierto tipo de rebelión ante la autoridad y ésta, termino cediendo.  Aceptó el diálogo, que para negociar hay que saber ceder y para ceder, hay que tener una mirada a largo plazo.
De la educación nos adentramos al corazón, un accidente, el destino, una infinidad de factores, de interpretaciones que se resumen en el hecho: 21 muertos en la caída de un avión en las costas de la isla Juan Fernández. En el proceso de búsqueda, de la cobertura de los medios de comunicación, se abarajaban hipótesis; datos de qué y cómo ocurrió… incluso se sintió un aire de esperanza de encontrar algún vivo, entre ellos un gran y reconocido animador de los medios locales.

Hay hechos que movilizan a una nación.

Esa manía de ser reaccionario frente a eventos de importancia como la educación. Comienzan los estudiantes, luego los medios de comunicación con una gran cobertura hasta llegar al punto de que se ceda y de validez al petitorio para una reforma educacional. Sin embargo existen aristas que no son menores. Entre ellas, una especie de “moda” de irse a paro, que se siente como una expresión de apoyo hacia un ideal mayor; se siente que el interés publico está sobre el personal; pero ¿Quién me explica que al pasar las semanas, más y más estudiantes se sumaban al paro? ¿Los profesores de distintas instituciones se manifestaban? ¿El presidente accedía a dar una reunión con los representantes del movimiento en contra de todo su gabinete? Son preguntas que más que responderlas, abren perspectivas. Como un efecto dómino las piezas fueron cayendo una a una, o por otro lado, un efecto bola de nieve hasta convertirse en una avalancha. Pero sigue esa atmosfera de repetir argumentos y no construir posiciones; de sumarse porque se siente valido, pero dejar de lado la creatividad personal para manifestarlo; de ser reaccionarios ante un estímulo tan potente, en vez de ser proactivo y darle lugar a la voluntad que no depende de la motivación para su existencia.

Hay experiencias que transforman la identidad de una nación.

Nos encontramos con la muerte de personas que iban con un fin positivo a Juan Fernandez, donde la pena se hace presente. Ese personaje que observaba tras una caja que irradiaba imágenes, sin que yo quisiera, era parte de mi historia. Era parte de lo que soy ahora, por el mero hecho de reconocer su nombre y unos cuantos programas en que animaba o actuaba. Es una pena distinta, una pena cercana. Que “injusto” es lo primero que viene, “no lo puede creer” lo segundo y un sinfín de emociones e interrogantes afloran. La fragilidad de la vida es más cercana de lo que creemos. En estos hechos, las diferencias se olvidan, las semejanzas se hacen normales y las lágrimas un apoyo entre las personas. Son momentos de profunda reflexión, de re-valorar los que nos rodean. La racionalidad se hace a un lado, para dar libre expresión a las emociones. Se mira de la misma manera, se siente de forma similar ¿Qué había sucedió que perdimos esa similitud? Estos hechos que remueven al ciudadano chileno, es una oportunidad para construir lazos de mayor sinceridad; mencionar lo que siento sea tan común como lo que se piensa; el expresar un “te quiero” sea tan valorado como un abrazo; el sentir al otro como un humano y no como una silueta que parece hombre. Es una oportunidad donde lo que a ti te remueve, a mi también y aunque no te he visto antes,  no te trato como un desconocido. Tenemos historia en común, podemos desarrollar un presente.

Las personas hacen la esencia de una nación…



Benjamín Podlech